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sábado, diciembre 01, 2007

De regreso a Huancayo...


Luego que culmine mi trabajo me prepare para regresar a Huancayo, aunque estaba en duda, aunque siempre suelo arriesgarme con mi destino, pero esta vez me dio mucho temor, no lo por la lluvia, sino por las muchas curvas que hay para llegar a Huancayo, mas aun sabiendo que el Rio Mantaro siempre te está esperando con los brazos abiertos.


Salí a las 6. 30 pm de Huancavelica (La Zona más pobre del Perú), el viaje duraría aproximadamente 3 horas, la mitad de tiempo que me tomo venir en tren. El Jefe de la Oficina de Huancavelica, me regalo un paraguas color negro, no me puedo quejar de la amabilidad con que me trataron, me llevaron a comer al “Jr. Wilson de Huancavelica” en plena lluvia torrencial que me hacia recordar a mi querida Saposoa, con truenos, relámpagos. Mi zapatillas de Trekking se mojaron en ciudad y hasta esta por destaparse, y eso me da mucha cólera, ya que mis zapatillas fueron compradas para el único fin de ser usados en trochas y senderos, pero no en la ciudad.


En la parte trasera del auto íbamos una chica que intenta ingresar a la escuela de Oficiales, a mi izquierda una señora con su hijo, la de mi derecha, le decía a cada momento al chofer del auto, de que conduciera despacio, por la lluvia, ya que en la pista se resbalan las llantas y estamos hablando, me arrepentí de ese viaje, y prefiero mil veces viajar en tren.


Después de una hora de viaje, empezó a llover y más adelante, se podría apreciar pequeñas piedras que había caído del cerro por llauvia mas nunca pensé que nos caería a nosotros también aunque hayan sido pequeños, pero por desviar estas piedras, el chofer puede dar una mala maniobra.


Llegue a Huancayo, con toda la lluvia, y con bastantes personas que estaban apreciando desde lejos con botella en mano el espectáculo al frente de mi hotel, escuche que el Grupo Rio se presentaría, después no escuche el grupo.

miércoles, noviembre 21, 2007

Fuentes de Soda en Huancavelica...



Ayer, mientras hacia mi trabajo, empezó a llover y a los minutos empezó a granizar, pequeñas bolitas de hielo, la lluvia continua hasta la noche acompañados por el ruido de los truenos. Empecé a tener hambre así que salí a comprar panecillos artesanales y frugos, mientras caminaba me di cuenta que habían abundaban las Fuentes Sodas, donde te ofrecen los jugos más ricos y frescos.


Todos andaban por las calles con sus paraguas, yo no tengo paraguas, pero si tengo un impermeable, que me regalo mi compañero de trabajo (Gino), nunca pensé que lo llegaría a utilizar en estos viajes.


Hoy al amanecer, escuchaba los gritos de los policías que salían desde muy temprano a correr, y yo me volvía a tapar con las sabanas, no puedo imaginarme salir a correr a 3860 msnm. Recién regrese de la calle, salí a comprar agua acasito nomas a la tienda y he regresado mas agitado al hotel.

martes, noviembre 20, 2007

Huancayo-Huancavelica-Esplendor...


Esplendor
Originally uploaded by die Zeitung ohne Papier.

DATOS DE REFERENCIA

Altura de Lima, 0- 5oo msnm
Altura de Huancavelica 3660 msnm
Altura de Huancayo 3259 msnm

TRAVESIA I

Ayer por la tarde mientras dormía para poder llegar a tiempo a la agencia de viajes Cruz del Sur, me llamo mi amigo Félix, con el compartíamos el mismo piso cuando éramos estudiantes.
Me llamo para saber cómo estaba y yo le dije que bien, le conté además, que iría de viaje a Huancayo, Huancavelica, y que esta ruta era mi primer tramo de las tres que tengo programado por trabajo. Me conto que había soñado que yo me estaba yendo de viaje y que me estaba despidiendo, pedí que me aclara lo de la despedida…y luego me quede tranquilo.

Con mi esposa preparamos mi mochila campera de 50 litros, para este viaje, aunque a mí me parece que le cargamos mucho, mi botiquín al alcance de la mano, uno nunca sabe cuándo vas a necesitar de tus medicamentos.

11.30 pm mi bus salió a esa hora, la verdad de allí hasta Huancayo no abrí ni la ventanilla para ver algo, me dedique a dormir, esta vez sí pude ver completa la película Tootsie (1982) con Dustin Hoffman, muy buena la película.

05.45 am Llegue a Huancayo, recogí mi mochila campera y tome un taxi hacia la estación de taxis, valga la redundancia, para que me lleven a Huancavelica, allí no encontré ni taxis, ni buses. Me percate en las casacas de los otros pasajeros el logo de ESSALUD, y una de ellas decía que mejor vayamos a la estación del tren para no perder el tiempo, me habían comentado que el viaje en taxi a Huancavelica duraba 3 horas y cuarto, y en tren no tenía ni la más remota idea.

Tome otro taxi a la estación de tren, el pasaje 13 soles, asientos vacios, y lo mejor con una delegación de ESSALUD, que si me venía el soroche ( mal de altura) ya tendría un staff de médicos para que me atendieran con sus tensiómetros y esas cosas, mejor acompañado no podía estar.

06.30 am partió mi tren, al poco tiempo salió un trabajador del tren ofreciendo caldo de gallina, yo paso, no suelo comer mucho, en los viajes más aun si son de altura, el soroche no se los deseo a nadie, pues te baja la presión, por ende te pones como un chinito amarillo, te viene nauseas, te atonta y lo peor de todo no puedes disfrutar del viaje.

Después salieron ofreciendo gelatina de todos los colores, y en cada paradero subían a ofrecerte pancitos de la zona que son preparados en forma artesanal, se veían buenazas, pero ahí nomas.

El viaje en trencito se hizo más largo de lo previsto, preguntando, me dijeron que llegaríamos al medio día, y eran todavía las 10. 00 am, caballero nomas!!!. El paisaje de ensueño, pero aun así, sigo pensando que me gustaría tener mi casa en la selva, con decoraciones rusticas con todas sus comodidades y cerca al rio, y que a la hora de almorzar ver a tus caballos, vacas y gallinas, y con un sol reinante, prefiero eso al frio.

Entre los integrantes de ESSALUD, había uno que estaba ya con el soroche, le regale una pastilla Coramina, para que se le pase.
12.00 pm Al frente mío estaba una señora con su hija, desde que arranco el viaje en tren me percate que había empezado a tejer (me hacia recordar a la Sra. Chela, que te conversaba y con las manos seguía tejiendo), y cuando llegamos ya a la estación de tren de Huancavelica, había avanzado ya el 85% de la chompa, y le dije que en el viaje de regreso se acabaría ya la chompa y ella solo atino a reírse.

Gracias a un taxista me indico como llegar al hotel El Presidente, no sabía que era de tres estrellas.