martes, enero 16, 2007

Juan Fiestas Farfán-Mamita Helmita

¿Cuanto vale ser honesto?, ¿cuanto vale ser respetuoso de las cosas ajenas? Hace varios años una joven peruana recibió por parte del Embajador de Alemania, una visa para trabajar allí, luego de varios intentos fallidos, no tendría nada de extraño esto, sino fuera porque esta joven vio por televisión creo que América Noticias, donde una señora de edad esta pidiendo por favor que si alguien había encontrado una carterita o monedero –creo- en las inmediaciones del  centro comercial Plaza Vea, que por favor le entregaran.

Al día siguiente me sorprendí con la noticia, que el embajador alemán entregaba la visa de trabajo como AU-PAIR a la joven peruana, por haber devuelto la carterita a la Sra. que vía microondas suplicaba que le devolviesen, la joven lloro de alegría,  pero me imagino que no todos hubieran hecho lo mismo, tomarse la molestia de llamar al canal y avisar que encontró el monedero, pues la mayoría piensa, que es su suerte. Pero ser honesta(o) no le costo nada a esta chica.

El domingo publicaron en el diario el Comercio, la historia de Juan Fiestas Farfán, natural de Chiclayo, su vida dio una vuelta de 360 grados, cuando le llego una notificación  desde Alemania, donde le daban 06 meses de plazo para reclamar una herencia que dejo la pareja de esposos  Helma y Christoph Wallenius de lo contrario pasaría a la Beneficencia. La herencia alemana consistía en bonos, depósitos en dos bancos, terrenos en Polonia, pinturas, que ascendían a 1 millón de euros . Por un momento, el chiclayano dudo, pero de igual forma viajo a Alemania. Grande fue la sorpresa allí, que todo era cierto, mas no hubo nunca un testamento, por lo que la sobrina de los Wallenius estaba reclamando la herencia.

Juan Fiestas conocía a la familia desde hace años, porque cuando el estuvo haciendo su Postgrado  en Alemania llego a la mansión de los Wallenius solicitando hospedaje, ellos accedieron, y el fue todo un ejemplo de huésped, no como algunos franceses que pasaron por allí, que se tomaban muchas atribuciones como bebiendo los licores finos, y así creció una amistad muy estrecha que perduro por muchos años. Los Wallenius vinieron al Perú como tres veces, y allí le comentaron a Juan que querían adoptarlo como hijo, pero el se negó – tendría pues sus motivos- .
 
La muerte de la pareja fue repentina, que no les dio tiempo para cambiar su testamento, solo les dio tiempo para escribir en un calendario, donde se menciona que ellos dejaban su herencia a Juan Fiestas Farfán y a su esposa. Esta declaración es más que suficiente para los jueces de allá.

En agradecimiento a esta pareja de amigos alemanes, el  Sr. Juan:
-Construyo el ecohostal  "Mamita Helmita" con materiales propios de la zona.
-Además separo habitaciones para aquellos como el, en algún momento necesiten un alojamiento.
-Premiara a los mejores alumnos de la zona con becas de estudio para que puedan seguir estudiando y no pasen por   dificultades como el.

Creo que los Wallenius sabían lo que hacían cuando querían adoptarle como hijo y no se equivocaron, su dinero no pudo ser mejor aprovechado de esta manera.

 

 

 

 

 

 


 



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